En pesos, por hora y por mes, con la tarifa de tu boleta. Sin promedios de notas viejas: tu aparato, tu uso, tu tarifa.
La cuenta es simple: watts × horas de uso ÷ 1000 = kWh, y cada kWh se multiplica por lo que te cobra tu distribuidora. Por eso el número real depende de tu tarifa — con los subsidios y las diferencias por zona, el mismo aparato puede costar el doble en una casa que en otra. Buscá el valor por kWh en tu boleta y cargalo arriba: ese es tu número de verdad.
Un dato que ayuda: la calefacción eléctrica es de lo más caro que hay por kWh. Si la usás muchas horas por día, compará contra el gas o contra un aire frío/calor inverter, que entrega el mismo calor gastando bastante menos electricidad.
En la etiqueta de eficiencia energética o en la placa del fabricante (a veces figura en la parte lateral o trasera del equipo). Si figura en kW, multiplicá por 1000.
La factura suma cargos fijos, impuestos y el resto de los consumos de la casa. Esta calculadora te muestra cuánto aporta este aparato puntual al total, que es lo que te deja decidir si conviene moderar el uso.
La de tu boleta: el valor por kWh que efectivamente te cobran, con el subsidio ya aplicado. Si tenés tramos con precios distintos, usá el del tramo más alto que alcanzás — es el que pagás por cada hora extra de uso.
Estimación orientativa: el consumo real varía según el modelo, la antigüedad, la temperatura y el estado del equipo. Los valores precargados son de referencia; el resultado depende de los datos que ingreses. Última revisión: 22 de julio de 2026.